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Es marzo pero nieva en Navarri. La luz dice que ya casi es primavera pero el frío dice lo contrario.
Estamos en una casa rural en la Comarca de la Ribagorza y en el municipio de Foradada del Toscar.
Casa Plleta es un alojamiento de reciente apertura. Es fácil de localizar en el pueblo por que está al principio de la calle que da a la plaza. Sólo llegar y dejar el coche se ve en la fachada el nombre de la casa.
Piedra en la parte baja y reboco pintado de ocre vivo en la fachada superior.
Hay que hacer una fotos para la guía de la Asociación Turismo Verde Huesca
Se entra en la casa directamente desde la calle pero hay que subir una planta para entrar en el apartamento.
Gigi es la propietaria y vive al lado. Nos enseña la casa y mientras va abriendo ventanas y encendiendo luces vamos hablando y haciendo fotos.
Todo está nuevo, casi sin estrenar aunque lleva recibiendo viajeros desde hace unos tres años. Está contenta, pero le gustaría tener más reservas.
Las habitaciones son amplias y luminosas, y el salón cocina comedor es suficiente para cuatro o seis personas.
Faltan algunos cuadros en las paredes y le sugerimos que ponga también una carpeta de bienvenida para los clientes con esa información básica que todo viajero agradece cuando llega de nuevo a un sitio y tiene que preguntarlo todo.
Es un apartamento amplio, bien distribuido y con aire de moderno. Le falta algún detalle que diga que no se trata de un piso sino de un alojamiento rural en un pequeño pueblo de montaña rodeado de vistas y de aire libre. Pero todo se andará, Gigi quiere aprender y hacer las cosas cada día mejor.
Hemos puesto una flor de plástico en el lavabo para hacer amable la foto, y unas toallas para indicar que nadie tiene que traerlas desde su casa. También una cafetera sobre la vitrocerámica, toda nueva, sin una raya.
Le gustan las flores, pero no tiene paciencia. Esto se compensa con las macetas que su suegra pone por toda la fachada y a lo largo de la calle. Las arregla y las mueve de sitio según le parece y así las dos casas están más vivas en verano.
Un paseo por el pueblo sirve para darnos cuenta de que se trata de un lugar ideal para que los críos corran libremente o monten en biciqueta sin que los padres les presten mucha atención. Es un pueblo tranquilo.
Las calles están arregladas y la plaza muy cuidada. Se adivina enseguida que en verano es el lugar ideal para hacer tertulia a la sombra de las moreras que en estas fechas ya han sido podadas cuidadosamente. Los más pequeños tienen un columpio y los mayores una mesa grande de piedra y unas barbacoas.
Cerca se oye el rumor del río Esera y en su ribera crecen altísimas las choperas que en verano visten el paisaje de un verde vivo y refrescante.
La iglesia está restaurada por fuera y adivinamos que por dentro está bien cuidada.
Las viejas campanas y las palomas revoloteando sobre el tejado de piedra de la torre dan la imagen de un lugar apacible y sereno al que es preciso volver para hacer esas fotos que sólo permite la primavera.
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